Diferencias entre la pastelería artesanal de Tartas Cristina y la pastelería industrial

Un dulce no amarga a nadie… O sí. La clave está en apostar por productos de calidad, elaborados con productos naturales. Sin embargo, por comodidad, o por precio, muchas veces se termina consumiendo bollería o pastelería industrial. Pero, ¿conoces las grandes diferencias entre la pastelería artesanal y la industrial?

Tartas Cristina es una pastelería en Granada que apuesta por la elaboración natural y artesanal de todos sus productos. Una receta que se repite en sus más de treinta variedades de tartas caseras, en la que los ingredientes comunes son siempre el sabor y la calidad.

La pastelería artesanal es compatible con una dieta sana y equilibrada

Los pésimos valores nutricionales e ingredientes que se utilizan en la pastelería industrial han contagiado esta mala fama a la pastelería en general. No obstante, las tartas y pasteles de la pastelería artesanal, elaborados con ingredientes naturales, son perfectamente compatibles con una vida sana, siempre que se compaginen con una dieta equilibrada y con ejercicio físico.

Y es que la mayor diferencia de la pastelería artesana con respecto a la industrial es el origen de sus ingredientes naturales y sin refinar. Mientras que en la pastelería industrial encontramos harinas y aceites refinados, entre los que se incluyen a menudo el aceite de palma, además de aditivos, conservantes y colorantes artificiales.

No hay que pasar por alto que la alta tasa de sobrepeso se debe en gran medida al consumo de alimentos procesados y ricos en grasas hidrogenadas, como las que encontramos en la bollería industrial.

Productos frescos, elaborados a diario

Otro punto a favor de las tartas caseras y la pastelería artesana es su frescura. Además de saber que estamos consumiendo productos naturales y libres de ingredientes refinados perjudiciales para la salud, en Tartas Cristina elaboramos nuestros productos de pastelería a diario. De esta manera garantizamos al cliente que está consumiendo una elaboración artesana y fresca, que conserva su auténtico sabor, olor y textura. Y sin añadir ningún aditivo para conseguir que la humedad y el paso del tiempo no los eche a perder.

Los peligros de la bollería industrial

La bollería y la pastelería industrial está fabricada para enamorar por la vista y que el consumidor no piense en las consecuencias negativas que tiene ésta para la salud.

Entre otras cosas, el consumo excesivo de dulces industriales ricos en ‘grasas trans’ incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, especialmente en niños y mayores. Este tipo de grasas puede tener diferentes efectos nocivos en el organismo y ser más peligrosas que las grasas saturadas o el colesterol.

Por otro lado, un consumo de cuatro raciones al día de este tipo de bollería se asocia a un aumento del 62% en el riesgo de mortalidad por causas como cáncer o cardiopatías varias.

A estos problemas se suma el sobrepeso y la obesidad. Ya que estos productos ricos en grandes cantidades de azúcar y grasas poco saludables tienen un elevado nivel de calorías: apenas 100 gramos aportan a nuestro organismo 450 Kcal.

El abuso de estos alimentos procesados también está relacionado con problemas de hipertensión por su alto contenido en sodio, por lo que conviene reducir su consumo en personas mayores.

Por otro lado, la bollería industrial crea adicción debido a la combinación de grasas y azúcares presentes en sus elaboraciones, y que el cuerpo prefiere para almacenar energía de fácil utilización.

Por eso su consumo se asocia con una respuesta placentera que puede fomentar su poder adictivo, haciendo que su peligro sea aún mayor.

Además, estos productos no cuentan con cantidades de proteínas ni de fibra, mientras que sí apuestan por aditivos, saborizantes y conservantes químicos, tan poco aconsejables para la salud.