Tartas Cristina es un equipo de profesionales que trabaja incansablemente por un mismo objetivo: obtener la perfección en cada tarta sin importar cuantas se hayan hecho antes iguales, elaborándolas como si fuese la primera de muchas.

Aplicar esos criterios de calidad y excelencia sin perder por el camino la auténtica esencia del producto (sabor, equilibrio y naturalidad) es posible gracias a la experiencia, vocación y devoción de la maestra pastelera Cristina Ocete, cuyo objetivo es devolvernos sabores y aromas de la niñez.

Tan perfeccionista como creativa, Cristina cuida cada detalle de todo el proceso, aplicando la misma pasión y minuciosidad a todos los pasos: desde la fase de inspiración en recetarios antiguos y nuevas tendencias, a la elección de la materia prima, las pruebas inagotables hasta encontrar la textura deseada o la presentación final.

Pero con tres décadas de trayectoria profesional, presencia en la carta de la mayoría de restaurantes de Granada y con pastelería y obrador propio, Cristina no se conforma con el éxito alcanzado gracias a tartas como la de ‘Lágrimas de Boabdil’.

Sigue estudiando, experimentando e inventando nuevos productos que se adapten a las nuevas necesidades del público. Lo hace de forma tenaz y elegante, dotando de personalidad a cada una de sus creaciones.

Lágrimas de Boabdil

Cuentan que Aixa, madre del último rey nazarí Boabdil, le reprochó que no hubiese defendido Granada con la misma intensidad con la que la lloró. Sin embargo, la verdadera leyenda dice que sus lágrimas de despedida no fueron por haber perdido algo tan hermoso como Granada. La auténtica pena fue dejar atrás la receta de esta tarta de sabor intenso, cuyo ‘empedrado’ de almendras caramelizadas le recordaba a su Albaicín. Y, entonces, suspiró.